miércoles, 31 de octubre de 2012

Noches sin dormir III

Coches, máquinas, altos edificios, obras, ruido... 
La gente recorriendo su camino de manera inconsciente, automatizados. Prisa por llegar. Prisa por volver a ningún sitio. Ni siquiera saben por qué llevan ese ritmo, simplemente se mimetizan con el entorno.
Me ahogo en esta ciudad. Este aire no me deja respirar y siento cómo algo dentro de mi agoniza, muere poco a poco. 
Necesito mi tiempo de retiro, sentarme bajo un árbol sin rastro de civilización. Necesito respirar y que se llenen mis pulmones mientras mi interior se limpia y se revitaliza. 



Pero no me queda más remedio que aguantar y esperar el momento en el que pueda escapar temporalmente de este infierno de asfalto. De modo que, en las noches despejadas subo al tejado, como un gato callejero. Observo las estrellas tranquilamente en la oscuridad. Respirando. Esperando.

Necesito sentirme en casa.

domingo, 21 de octubre de 2012

Granujas a todo ritmo.




- Estamos a casi 200 kilómetros de Chicago, tenemos el depósito lleno, medio paquete de cigarrillos, es de noche y llevamos gafas de sol.
- Tira.

Este corto diálogo me ha encantado desde la primera vez que vi esta película, Así era mi padre, tan pronto me ponía Pocahontas como un filme de este calibre. Situaciones absurdas y sin sentido, diálogos ridículos y una banda sonora impresionante. Creo que es una de esas películas que odias o amas. Yo me considero parte del segundo grupo. 
Si me preguntaran qué tres palabras seme vienen a la mente al pensar en esta película diría: 

Locura, pasión, libertad.

sábado, 20 de octubre de 2012